Estoy orgulloso de tus logros

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Comprar maquinaria nueva, cuidar a animales a gran distancia, conduciendo por carreteras de montaña durante una parte de tu tiempo. Dedicarte a cuidar a la familia, hacer la compra, pasear y tener tiempo para charlar y cuidar relaciones no lo hacen todas las personas, lo hacen aquellas que tienen dentro energía que parece ilimitada. Aunque cuando llegues a la cama, caigas de puro agotamiento, no puedas dormir porque quedan cosas sin resolver, cosas que te importan y a las que no has podido dedicar tiempo, tu tiempo. Te genera cierta angustia pensar que se quedarán sin hacer, tu vida sin cerrar el círculo, tu energía con una fuga eterna…
Pero no. Todo está en su sitio. No hay nada que terminar. No hay flecos, solo sensaciones, no hay nada esperando detrás de cada noche. Hay temor a la vida que pasa cada día diciéndote ¿eso es todo?, ¿no vas a hacer nada?, ¿estás gilipollas?… pero es eso precisamente que queremos llenar con incertidumbre lo que creemos que daría sentido a nuestra existencia. Queremos creer en algo para sentir una totalidad que no nos damos a nuestro ser, queremos dejar esa puerta abierta para que, a ratos, la brisa nos recuerde que no respiramos siempre el mismo aire. Que llegará una estación con viento alegre y sol que pique un poco y nos sacará del invierno interior, inconfesable y silencioso que un día decidimos habitar.

Ojalá te llegue todo el aire y te despeine, te dé el sol hasta quemarte ligeramente. Así sabrás que puedes respirar hasta que te duelan los pulmones, puedes disfrutar el día desde el amanecer hasta el ocaso, caer en tu habitación y fundirte con el infinito sabiendo que cada día te hará más grande, feliz e inmejorable. Rezaré porque así sea.

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