Lejos del ruido, sin apenas distracciones ni distorsión. Aproximándome al centro, al mío. Árboles circundantes, animales salvajes, silencio. Horas y horas de vacío, de concentración, de productividad, de acallamiento del parloteo interno. Vuelta a la esencia, poco estímulo, poca comida, mismo trabajo físico. Buena temperatura diurna, fresco nocturno. Paz. Sonidos de madera dilatándose y contrayéndose. Motor de la nevera a ratos, perros ladrando al amanecer, algún avión suelto. Motos de día que pasan por una carretera cercana, algún mugido de vacas a cierta distancia. Luciérnagas, alguna mosca y aves nocturnas que se ven poco y se oyen menos. Más paz. Ganas de estar aquí hasta el invierno, de viaje interior. Limpieza, claridad, fuerza.
Da gusto. Gracias Universo.