Te sigo queriendo (amando es lo correcto)

Puede que haya pasado ya tiempo sin vernos, quizás ya no estés entre nosotros, tal vez estemos lejos o sería que mis pensamientos actuales ocupan todo el día sin dejar resquicios para pensar en ti. Seguro que si tu corazón palpita, como el mío, no requiere nubes en el cielo mental para que presencia y gravedad lo inunden todo. Si te pienso es con cariño, si no lo hago percibo la profundidad de un lago que es mi vida. Aunque pasase aquello, aunque no pasase nada, dejaste tu huella aquí dentro. Olvidé los malentendidos, los momentos de disonancia y las supuestas distancias en los momentos más crudos. Si nos cruzamos, aunque fuese una mirada, era el destino, tenía algo que enseñarnos, de forma dulce o cruel. Aquello que ignoramos por pereza, miedo o desinterés volverá a visitarnos, lo tengo muy claro. Tu ser me enseñó a vivir, tu hacer me enseñó a amarlo todo. Mi camino es así gracias a ti. Si siento es en parte como lo decido y en parte como lo aprendí con los años.

Lamentarse de nada sirve. Vivir es un mandato divino, que me encanta obedecer. El ánimo aflora entre las piedras de cada día, me persigue con el silbido del viento. Por eso, desde aquí, te envío toda la fuerza que necesitas, úsala para lo que sea, pero por favor, que te haga feliz o al menos te ayude a estar en paz. Sé que te llega, úsala. Estoy en paz, estoy feliz y siempre te he querido ayudar. Tal vez lo haga con cierta distancia, espero que te sea útil.

Belleza y bondad irradias. Olvídate de todo, respira cada bocanada de aire como bocado exquisito. Trabaja, estudia, labora, aprende más y mejor cada día. Que tu ser futuro se inspire en tu yo de hoy para seguir y seguir. Que tu pasado te empuje a buscarlo y encontrarlo todo. Que tu hoy sea eterno. Si te das por aludid@, eres de las personas que me importan. Buen viaje.

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