Tengo la suerte de ser una esponja. Estoy agradecido al universo (llamémoslo Dios) de que todos los estímulos que percibo me ayudan a avanzar y ser cada día más feliz.y así poder ser útil a aquello que me rodea: planeta, seres vivos, personas y otros seres cercanos.
En los últimos meses he podido ampliar mucho mi horizonte musical e implantar el hábito de hacer ejercicio y yoga a diario. Unido a las pruebas que hago de ayuno intermitente y otros hábitos que ya traía de antes, he podido comprobar en mis carnes la influencia que tienen estos hábitos para mejorar mi estado de ánimo, mi edad subjetiva y mis capacidades de concentración y esfuerzo. También he logrado salir a andar un par de días a la semana, casi siempre solo, pero en ocasiones con inmejorable compañía. El aire en la cara, el solecito y el movimiento mejoran la sensación de fortaleza, energía creativa y paz. Me encantaría poder compartir la sensación con todas las personas, especialmente con aquellas que sienten que su energía se ha quedado arremolinada en algún punto que les impide avanzar o tener la tranquilidad de que sus avances, por pequeños que sean, no son en balde.
Tengo la necesidad de conseguir más foco en mis actividades, y buscando, buscando, descubrí que las hormonas que producimos tienen mucho que ver con nuestro estado mental, también nuestra microbiota tiene mucho que decir al respecto. Así, mejorando mi dieta para potenciar ciertas hormonas, descubrí que, además de los objetivos buscados, existen otros efectos positivos de tener el cuerpo enriquecido con hormonas que se supone que deben estar pero que se habían “escondido”. Entre tales efectos está, por supuesto, mejor funcionamiento de los ciclos de sueño y mayor disponibilidad de energía y estado de ánimo.
La música y el estado anímico van de la mano, pero son más útiles si se disponen con cierto orden e intención. Antaño escuchaba la música que me apetecía según mi ánimo. Ahora escucho la música que me da el ánimo que busco, y no siempre es para subir el ánimo, en ocasiones busco el efecto contrario. Eso me ayuda a compensar y a no provocar un falso estado de positivismo continuo (que encuentro todavía más peligroso).
Me encanta escuchar podcasts de ciencia e historia, pero lo cierto es que últimamente estoy enganchado a un podcast de crecimiento personal que me fascina: School of Greatness, de Lewis Howes. Una guinda para la mejora interior y de las relaciones personales. Mucho por aprender.