Hábitos cero esfuerzo
Los adictos al crecimiento personal estamos obsesionados con mantener las rutinas, probando trucos de lo más variado: contárselo a amigos, mantener rachas, pagar dinero o incluso recibir descargas eléctricas. Esta escalada indica que el problema no está resuelto. La clave es hacer que los hábitos requieran literalmente cero mantenimiento: cuando llega el momento, debe costar más fuerza de voluntad romper el hábito que mantenerlo. La diferencia entre cero mantenimiento y casi-cero es enorme, porque nadie tiene una fuerza de voluntad a prueba de cañonazos. A veces ejecutarás tu hábito estando agotado, distraído o pasando por momentos delicados. Lo único que puede salvarnos de la flaqueza es que el hábito sea lo que ocurre por defecto cuando no te esfuerzas. Ejemplos exitosos: RescueTime: rastrea automáticamente apps y sitios web sin intervención, proporcionando…